miércoles, 18 de mayo de 2011

Minotauro

¿Cómo se llama el chico que camina
Con el libro de Malinowski bajo el brazo?
Decime que se llama Juanjo, Daniel, Agustín,
para poder hablarle, para poder decirle hola,
¿tomamos un café? Yo pago.

Me gusta cómo camina, así, distraído,
sin mirar el semáforo (que está en blanco),
con las orejas vacías, con los ojos en otro lado,
y cuándo quiere saber la hora, mira el sol y sonríe,
no como ese, o como aquel, con su Blackberry en la mano.

¿Qué día es hoy? ¿Querés caminar conmigo? (Sábado)
Te invito a la FLIA del Parque España, ¿querés venir?
o a donde quieras,
a donde este sol tercermundista nos alumbre
y alargue nuestras sombras
sin cobrarnos.

Me gusta la línea de tus hombros y me gusta
tu cuello desnudo,
sin el pañuelo a cuadros, blanco y negro, desflecado,
los aros que no te combinan,
los rulos despeinados, la camiseta sin dibujos (¿sigo bajando?).

Mejor me quedo en tu boca, decime algo, lo que quieras,
la sexualidad de los salvajes, el incesto o la magia de un cigarrillo encendido…
Me gusta tu olor a hierba quemada (que te recorre entero),
como a mí me gustaría recorrerte, como a un lago en medio de Melanesia,
Beberte, fantasearte, explotar en las páginas tibias de tus manos,
Acribilladas por tus ojos miopes y tus pestañas filosas,
celeste tu iris que refleja el cielo (¿o será al revés…?)

¡Cómo te quiero cuando caminás solo!
Quiero acompañarte y saber lo que pensás (pensame),
mientras le das calor al libro cerrado
y tus pasos recortan el laberinto (mi laberinto).

Cuando lo encuentren perdido en la noche,
sereno, mirando el cielo, como un astro abandonado
No le digan mi nombre (Teseo)
díganle que me llamo
Minotauro.



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